Tots Sants i Fidels Difunts

El día 1 de noviembre la Iglesia celebra la Solemnidad de Todos los Santos. Su presencia alegra los cielos, su protección consuela la tierra, su triunfo corona a la Santa Iglesia. Cuanto más firme ha sido la profesión de su fe en los tormentos, más resplandecen en la gloria, porque a medida que aumenta la violencia del combate, aumenta también el honor de los combatientes. Nuestra Madre, la Iglesia católica, extendida por todo el universo, a quien Jesucristo enseñó a través de su ejemplo a no temer las afrentas, las cruces, ni la muerte, se fortifica cada vez más, no por la resistencia, sino por la paciencia. ¡Que los santos que llenan el cielo intercedan por nosotros! ¡Todos!
El día 2 de noviembre oramos por todos aquellos que mereciendo el cielo aún no pueden gozar de él. Se celebró en el Cementerio, donde descansan su cuerpos esperando la resurrección una Santa Misa.

"No queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él" (1 Tes. 4, 13). Este era el deseo del Apóstol al escribir a los primeros cristianos; la Iglesia comparte este mismo deseo.





