Unción de enfermos

Cuando estamos enfermos, el Señor, se acerca por la unción eclesial a nuestro lado, para fortalecer nuestra debilidad.


El Sacramento de la Unción de Enfermos confiere al cristiano una gracia especial para enfrentar las dificultades propias de una enfermedad grave o vejez.


Lo esencial del sacramento consiste en ungir la frente y las manos del enfermo acompañado de una oración litúrgica realizada por el sacerdote o el obispo, únicos ministros que pueden administrar este sacramento.


PB230089


La Unción de enfermos se conocía antes como "Extrema Unción", pues sólo se administraba "in articulo mortis" (a punto de morir). Actualmente el sacramento se puede administrar más de una vez, siempre que sea en caso de enfermedad grave. Cada vez que un cristiano cae gravemente enfermo, puede recibir la Santa Unción, y también cuando, después de haberla recibido, la enfermedad se agrava. En cualquiera de estos casos, los familiares han de acercarse con tiempo a la Parroquia para solicitar la asistencia del sacerdote. 


En la parroquia se celebra comunitariamente durante las fiestas de la Purísima. A los enfermos que no pueden asistir se les administra en su domicilio.


 

Noticias Relacionadas

Evangelio del día

miércoles 5 Agosto 2020 : Evangelio según San Mateo 15,21-28.

Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos". Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel". Pero la mujer fue a po ...

... leer más

Twitter Pontifex

Santo
del día

4 DE AGOSTO SAN JUAN MARÍA VIANNEY PRESBÍTERO SANTO CURA DE ARS

Memoria de san Juan María Vianney, presbítero, que durante más de cuarenta años se entregó de una manera admirable al servicio de la parroquia que le fue encomendada en la aldea de Ars, cerca de Belley, en Francia, con una intensa predicación, oración y ejemplos de penitencia. Diariamente catequizaba a niños y adultos, reconciliaba a los arrepentidos y con su ardiente caridad, alimentada en la fuente de la Eucaristía, brilló de tal modo, que difundió sus consejos a lo largo y a lo ancho de toda Europa y con su sabiduría llevó a Dio ...

... leer más